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sábado, enero 23, 2010

VOLAR





VOLAR


El súbito temblor de tu mano en mi pecho
destruye los paréntesis de anteriores esperas.
Y tu voz, que se quiebra en el mínimo aliento,
se reduce a las sombras del instinto encendido.

Vuela tu voz de nieve entre mis ojos tímidos
y se adentra en la ciega mirada de la noche.
El páramo respira con su sangre esteparia
y se escapa la muerte entre tus labios jóvenes.

Duerme la tempestad, la salvaje tristeza
que arranca a dentelladas el sabor de tu carne.
Es la subida lenta, pero creciente incendio
de las llamas que barren la inquietud de los dedos.

El mundo es suficiente si se apoya en tu mano,
si me besa en tu boca la soledad del miedo,
si me deja que el gusto ardiente de tu piel
entre en todos mis poros como una sombra fácil.

La luz es un relámpago de pétalos de fuego,
que vive en tu mirada de quietud expectante.
Dame tu brazo fuerte para extirpar de golpe
todos estos rincones donde mueren mis sueños.



6 comentarios:

ybris dijo...

Presencia sonora que llena las esperas.
Es un vuelo vivificador sobre la tempestad, la ascensión que llena el mundo de la mano de aquello que queremos.

Un beso.

El Bosco dijo...

No hay manera de encontrarte. Mándame un correo, anda, que no me gustan los finales abruptos.


Habla, para que pueda verte.

Besos

Anónimo dijo...

Una alegría poder volver a leer tus poemas, espero que todo te vaya muy bien... gran poetisa... llámame si vienes por aquí... Un abrazo.
David C.

Zeze dijo...

Hola

Me alegro de volver aqui passado mucho tiempo, siempre muy buenas tus palabras

Un Abrazo

Jorge Santana dijo...

de tus mejores, no pude evitar comentarte, el ritmo exacto de tu poema me enredó

El Bosco dijo...

¿Por qué quieres evitar comentarme?.
El océano Atlántico se ha convertido en el mar muerto.
Mis mejores deseos.