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domingo, diciembre 21, 2008

Desapariciones



Tuve un amigo yo.
Le rocé con las alas de las sombras
y rescaté , en su brazo, el hueco subterráneo de la aurora.
Amaneció su boca
como una flor desnuda y barrigona,
destemplada de ausencias embriagadas de vino efervescente,
destripada en su sangre tibia y rosa.
Se apagaron sus ojos con distancias enormes,
con besos mancillados en la noche intranquila.
Se durmieron sus ojos
con el arrullo oscuro de un poema lejano,
y reclamó su voz
el aullido del viento.
Un amigo que tuve me enseñó a despertar
de este montón de sueños sin finales previstos,
y me enseñó a leer en las nubes sangrientas del ocaso.
Me acostumbró a pensar
con muchos menos años,
como si con su abrazo me encontrara en sus ojos.
Y me enseñó a querer,
amar la niebla gris de este día infinito,
a perderme en el dulce dolor de las distancias,
a confundirme en otro,
a aceptarme a mí misma.
Lo espero, desde siempre,
y apenas lo recuerdo.




viernes, julio 18, 2008

Amigos


Para Viriz, lejanísima.
Viene la vida.
Apenas un minuto de alas tristes
y comienza el milagro de repetir de nuevo.
Las dulces mariposas que acarician mis manos
me traen tu recuerdo.
Está suave la brisa,
la tarde se oscurece en un sopor lejano,
se estremecen mis labios
y mis dedos repasan las ásperas nostalgias.
Pero mi cuerpo vibra,
reclama la caricia que tus ojos le niegan,
aspira a ser inmenso
bajo la tarde inmensa.
Lo que no pudo ser
se marchó de repente,
dejó sus labios fríos callados en mi boca
y ahogó todo el silencio
en mi pecho dormido.
Pero viene la vida
Y, acaso, con el llanto
broten nuevas raíces que germinen en nubes.

domingo, mayo 18, 2008

Otro intento

" Pocas cosas son captadas en su esencia, la muerte es una de esas pocas".


Intentar otra vez que la piel se estremezca.
Y que el viento se arrugue entre las hojas secas.
Llegar llena de luz,
y que toda la noche se entremezcle de auroras.
La voz es tan cobarde que se estremece, hueca,
en la arista del tiempo.
Las palabras se pierden
( nada dejaron dicho sobre el dolor ausente)
y despiertan los hilos de una historia olvidada.
Otra vida, de repente, se asoma
entre los estertores de la mía.
Y sus ojos me buscan en la sombra serena,
y su fulgor me aturde,
y su dolor me llega...
De rodillas, el mundo parece gigantesco.
Y mis manos se elevan para parar los golpes.


domingo, marzo 09, 2008



Pude creer cuando la vida abierta
se entregó ante el silencio de la muerte,
y se encerró en sus rosas corrompidas
como una mano aislada de su cuerpo.
Pude encontrar lo que nunca esperaba,
y, al volver del camino, rescatar la esperanza.
Pudo ser una historia sin violentos finales
pero tembló en la sombra el cuchillo del odio.
Yo ya me lo temía.
Algún hilo de cobre
se mezcló en mi cabeza con humores malignos:
Son simples conductores de materias inertes
que llevan en sus filos las cadenas de vida.
Y lo supe desde antes.
Cuando el dolor terrible me corrió por las venas
un espasmo de miedo se electrizó en mis ojos.
Y se helaron los vientos.
Respirar es temible.
Las miradas se arrastran con sonidos de mármol...
Si alguna vez hubo un alma entre estos duros huesos
debió de estar inerte, muerta sin más remedio.
La caricia de un hombre es más fuerte
que el calor asesino de los labios,
y despertó la sangre ante los hilos de la vida
cuando tu voz borró las palabras del miedo.
Ya no puedo ser yo.
Todas mis estructuras se estremecen.
Pero vuelven las flores, los vahídos extraños,
y ese llanto galáctico que sacude tus hombros.
Viene la realidad, mucho más espantosa
que esta locura hueca que sacude mi mente.

viernes, enero 18, 2008

Todos los sueños del mundo


Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
à parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.(Álvaro de Campos)




Este dolor de lluvia aguantando la noche,
con su humedad terrible atada hasta las vísceras,
con la ventana abierta al fragor del tormento.
Llueven , en la miseria, los huecos estertores del silencio
y su abrazo cansado me separa del mundo,
me arrastran sus raíces
plomizas y sin tiempo.
Y el puñal de las sombras rasga tus labios tristes.
Porque te vas de pronto, porque desapareces,
porque tu sombra tibia alimenta mi sangre,
quiero entrar en tu cuerpo como un ocaso intenso
y lograr que despiertes los ecos de la tarde.
Duermen tus ojos dulces, con expresión desierta,
y el llanto se sacude su pañuelo de sombras.
Donde llegan tus venas
los pulsos se estremecen.
Y el frío se aprisiona en las manos del sueño.