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sábado, enero 23, 2010

VOLAR





VOLAR


El súbito temblor de tu mano en mi pecho
destruye los paréntesis de anteriores esperas.
Y tu voz, que se quiebra en el mínimo aliento,
se reduce a las sombras del instinto encendido.

Vuela tu voz de nieve entre mis ojos tímidos
y se adentra en la ciega mirada de la noche.
El páramo respira con su sangre esteparia
y se escapa la muerte entre tus labios jóvenes.

Duerme la tempestad, la salvaje tristeza
que arranca a dentelladas el sabor de tu carne.
Es la subida lenta, pero creciente incendio
de las llamas que barren la inquietud de los dedos.

El mundo es suficiente si se apoya en tu mano,
si me besa en tu boca la soledad del miedo,
si me deja que el gusto ardiente de tu piel
entre en todos mis poros como una sombra fácil.

La luz es un relámpago de pétalos de fuego,
que vive en tu mirada de quietud expectante.
Dame tu brazo fuerte para extirpar de golpe
todos estos rincones donde mueren mis sueños.



ASOMBRO

   ASOMBRO
No hay temblor.
Ni descanso.
El universo ruge con la impaciencia ciega
de los brazos que buscan su consuelo.
El velo de la noche se agarra a mi garganta
con el dolor esquivo de la certeza rota.
No hay descanso.
Ni asombro.
Esperaba tu risa contenida en la esquina
doblada de tus ojos.
Tengo la obligación de detenerme,
de contener tu paso,
y escuchar la enfermedad terrible del silencio.

miércoles, diciembre 16, 2009

PREGUNTAS




  ¿Por qué?, dices.
Y  tiemblas cuando el furor  te empaña,
y la cabeza  estalla como un trapo mojado
que estrecha tu mirada.
La noche se estremece con muscular deseo
y todas las tinieblas cercan tu corazón.
Sangra la noche entera como una vena abierta.
¿Por qué?, dices.
Y  el golpe del silencio te amordaza.
El miedo te responde:
Siempre es difícil ser como uno mismo solo.
Se cruzan las cadenas de todos los mortales,
Los condenados gimen y retuercen los brazos,
Las bocas se entremezclan en un grito deforme…
¿Por qué?.
Nunca se sabe el por qué de las cosas.


Rubén Martín




 "No creo en nada.
 No creo en nadie.
Y, sin embargo,
¿cómo explicar la maravilla"


                    Rubén Martín
Este escritor nació en 1980 en Albacete, y cursó estudios de Formación Profesional de Sistemas de Regulación y Control Automáticos en el IES “Don Bosco”.
Ha  sido el ganador del premio Adonais por su poemario: "El minuto interior", que será publicado por la editorial Rialp y presentado en Albacete en febrero del año que viene.
Rubén es un chico muy joven y con una breve carrera literaria, pero fructífera.  Hace apenas un mes, decía León Molina lo siguiente:

“El caso de Rubén es llamativo. Hace sólo dos años no leía ni escribía poemas. Un día sin saber muy bien porqué entró al recital que daba Ángel González y salió de allí tan emocionado que su vida cambió. Empezó a devorar libros de poesía y a escribir y en este escasísimo tiempo se ha convertido en uno de los mejores poetas de nuestra tierra.”
León Molina acertaba.

Lo que, tal vez, no sepáis es que una alumna de nuestro Instituto, de 4º C para más señas, premonitoriamente, se “inventaba” esta noticia para nuestra revista digital “El bosco encantado”:

EL SUEÑO DE UN POETA.
Rubén Martín Díaz, un joven electricista de Albacete, gana el premio Adonáis de poesía. El acto ha tenido lugar en Madrid la noche del 15 de noviembre. El premio le fue entregado por Antonio Gala, quien elogió y felicitó al ganador, y éste contestó que “este premio había superado con creces todas sus ambiciones poéticas y se sentía tan feliz que sólo deseaba seguir escribiendo”.

No sabemos quién le entregó el premio pero ya se lo ha traído de Madrid.

FELICIDADES, RUBÉN.

Tiene un blog: La pluma de barro y un libro "Contemplación" , presentado hace unos meses en Albacete.


Sus poemas lo dicen todo. 


TARDE EN EL JARDÍN


Sobre la casa
las aves se descuelgan desde el cielo.


Estás sentada en el jardín, la tarde

resbala por tus hombros
mientras conversas con tu gran amiga.


Miro las aves descolgadas
y tus hombros manchados por la luz.
Observo el hueco limpio de tu boca,
las palabras que muerdes con los labios,
tu sonrisa cercana como un beso
y el tono amoratado de la noche,
que ya se asoma,
bordeando tus ojos
como a un fruto maduro.


Cualquier tarde es distinta
si la miro en tu cuerpo.


domingo, diciembre 21, 2008

Desapariciones



Tuve un amigo yo.
Le rocé con las alas de las sombras
y rescaté , en su brazo, el hueco subterráneo de la aurora.
Amaneció su boca
como una flor desnuda y barrigona,
destemplada de ausencias embriagadas de vino efervescente,
destripada en su sangre tibia y rosa.
Se apagaron sus ojos con distancias enormes,
con besos mancillados en la noche intranquila.
Se durmieron sus ojos
con el arrullo oscuro de un poema lejano,
y reclamó su voz
el aullido del viento.
Un amigo que tuve me enseñó a despertar
de este montón de sueños sin finales previstos,
y me enseñó a leer en las nubes sangrientas del ocaso.
Me acostumbró a pensar
con muchos menos años,
como si con su abrazo me encontrara en sus ojos.
Y me enseñó a querer,
amar la niebla gris de este día infinito,
a perderme en el dulce dolor de las distancias,
a confundirme en otro,
a aceptarme a mí misma.
Lo espero, desde siempre,
y apenas lo recuerdo.




viernes, julio 18, 2008

Amigos


Para Viriz, lejanísima.
Viene la vida.
Apenas un minuto de alas tristes
y comienza el milagro de repetir de nuevo.
Las dulces mariposas que acarician mis manos
me traen tu recuerdo.
Está suave la brisa,
la tarde se oscurece en un sopor lejano,
se estremecen mis labios
y mis dedos repasan las ásperas nostalgias.
Pero mi cuerpo vibra,
reclama la caricia que tus ojos le niegan,
aspira a ser inmenso
bajo la tarde inmensa.
Lo que no pudo ser
se marchó de repente,
dejó sus labios fríos callados en mi boca
y ahogó todo el silencio
en mi pecho dormido.
Pero viene la vida
Y, acaso, con el llanto
broten nuevas raíces que germinen en nubes.

domingo, mayo 18, 2008

Otro intento

" Pocas cosas son captadas en su esencia, la muerte es una de esas pocas".


Intentar otra vez que la piel se estremezca.
Y que el viento se arrugue entre las hojas secas.
Llegar llena de luz,
y que toda la noche se entremezcle de auroras.
La voz es tan cobarde que se estremece, hueca,
en la arista del tiempo.
Las palabras se pierden
( nada dejaron dicho sobre el dolor ausente)
y despiertan los hilos de una historia olvidada.
Otra vida, de repente, se asoma
entre los estertores de la mía.
Y sus ojos me buscan en la sombra serena,
y su fulgor me aturde,
y su dolor me llega...
De rodillas, el mundo parece gigantesco.
Y mis manos se elevan para parar los golpes.


domingo, marzo 09, 2008



Pude creer cuando la vida abierta
se entregó ante el silencio de la muerte,
y se encerró en sus rosas corrompidas
como una mano aislada de su cuerpo.
Pude encontrar lo que nunca esperaba,
y, al volver del camino, rescatar la esperanza.
Pudo ser una historia sin violentos finales
pero tembló en la sombra el cuchillo del odio.
Yo ya me lo temía.
Algún hilo de cobre
se mezcló en mi cabeza con humores malignos:
Son simples conductores de materias inertes
que llevan en sus filos las cadenas de vida.
Y lo supe desde antes.
Cuando el dolor terrible me corrió por las venas
un espasmo de miedo se electrizó en mis ojos.
Y se helaron los vientos.
Respirar es temible.
Las miradas se arrastran con sonidos de mármol...
Si alguna vez hubo un alma entre estos duros huesos
debió de estar inerte, muerta sin más remedio.
La caricia de un hombre es más fuerte
que el calor asesino de los labios,
y despertó la sangre ante los hilos de la vida
cuando tu voz borró las palabras del miedo.
Ya no puedo ser yo.
Todas mis estructuras se estremecen.
Pero vuelven las flores, los vahídos extraños,
y ese llanto galáctico que sacude tus hombros.
Viene la realidad, mucho más espantosa
que esta locura hueca que sacude mi mente.

viernes, enero 18, 2008

Todos los sueños del mundo


Não sou nada.
Nunca serei nada.
Não posso querer ser nada.
à parte isso, tenho em mim todos os sonhos do mundo.(Álvaro de Campos)




Este dolor de lluvia aguantando la noche,
con su humedad terrible atada hasta las vísceras,
con la ventana abierta al fragor del tormento.
Llueven , en la miseria, los huecos estertores del silencio
y su abrazo cansado me separa del mundo,
me arrastran sus raíces
plomizas y sin tiempo.
Y el puñal de las sombras rasga tus labios tristes.
Porque te vas de pronto, porque desapareces,
porque tu sombra tibia alimenta mi sangre,
quiero entrar en tu cuerpo como un ocaso intenso
y lograr que despiertes los ecos de la tarde.
Duermen tus ojos dulces, con expresión desierta,
y el llanto se sacude su pañuelo de sombras.
Donde llegan tus venas
los pulsos se estremecen.
Y el frío se aprisiona en las manos del sueño.